Este jueves 12 de junio recién pasado, Hortensia Bussi falleció dejando un hondo dolor en todos quienes vemos en su figura el mejor legado de la tradición de izquierda: ética, honesta y consecuente hasta sus últimos días. Nacida el 22 de julio de 1914 en la ciudad de Valparaíso, y profesora de historia de profesión, contrajo matrimonio con el médico Salvador Allende el 17 de marzo de 1940. Allende, primer socialista en llegar al poder a través de las urnas por la vía institucional democrática, generó en Chile un trunco proceso de transformación política, social y económica con “gusto a empanadas y vino tinto”.
Fue una incansable luchadora que representò a cientos de miles de compatriotas ejecutados, desaparecidos, torturados o perseguidos que, con muda angustia, con silente desesperación, sufrían el escarnio militar sólo por sus ideas, sueños y convicciones. Era, por tanto, imprescindible decirle al mundo lo que ocurría. Por esta razón, Hortensia recorre muchos países entre los que destacan México, Francia, Holanda e Inglaterra. Regresa el 24 de septiembre de 1988 cuando en Chile se lleva a cabo el Plebiscito, para integrarse a la campaña por el No a Pinochet que iba a terminar - aunque “en la medida de lo posible” - con la dictadura, en esta tan lenta búsqueda de la democracia que hasta hoy perdura.
Es relevante reconocer que Hortensia Bussi de Allende siempre tuvo gestos generosos hacia las fuerzas de Izquierda, en especial hacia el Partido Comunista, representando el compromiso, la coherencia y lealtad hacia Allende y
Su ausencia física provoca, sin duda alguna, tristeza y dolor en todos quienes enarbolamos la bandera de la unidad de las fuerzas de Izquierda, la reconstrucción de un proyecto amplio, soberano y coherente, y para quienes hacemos del legado de Salvador Allende un camino de dignidad, probidad y decencia en el actual maltrecho escenario político, donde son intereses particulares, mezquinos y egoístas los que priman y no el de las grandes mayorías nacionales.
Por estos motivos, cada 12 de junio tendrá un significado distinto, tenemos una enorme tarea por construir, un sueño que es el sueño de todos, un país de justicia social, democracia y libertad. Seguimos trabajando, entonces, con dedicación y alegría pues "la historia es nuestra y la hacen los pueblos".

